De Tapeo Por Cartagena

Como cartageneros nativos, de Cartagena, Murcia, España, nos gustaría compartir nuestras experiencias personales sobre el tapeo en Cartagena.

Intentamos huir de los clichés y simplemente damos nuestras opiniones de manera relajada y con todo el respeto del mundo.

Uno de los establecimientos de tapeo con más tradición y solera de Cartagena es el mesón el Galgo, cerca de la calle Trafalgar y del Corte Inglés.

No es que sea barato pero para el cliente la relación calidad-precio es excepcional. Aviso: hay que ir preparado para esperar en la barra a que una mesa se quede libre, pero la espera merece la pena.

En la misma zona del Galgo no se debe pasar por alto una visita a unos 10 metros de distancia a la Esquinica, con fabulosas tapas, menos tiempo de espera y más suave con el bolsillo.

En la Esquinica, uno de nuestros favoritos, se puede pedir tortilla de patatas y cerveza, pero si se quiere algo distinto, por qué no atreverse con un matrimonio (anchoa y boquerón) o una bicicleta (ensaladilla rusa en rosca), magra con tomate, ensaladilla de mariscos, morcillas, longaniza roja y blanca, caracoles, selección de ibéricos, mojete murciano o zarangollo ( y éstos son solo unos pocos).

Y si uno prefiere sentarse cómodamente en un restaurante de altísima calidad, puede probar el Pincho de Castilla en la calle Angel Bruna.

Los miembros de la familia Morales son los dueños y los que llevan el Pincho, Carmen la carnicera y Pepe el carnicero eran los dueños de la carnicería donde ahora está el restaurante y anteriormente llevaban la carnicería del Valle de Escombreras. ¡Auténticos expertos en el tema de la buena carne!

Y para los que prefieran comidas para llevar, aquí van un par de buenas opciones.

A unos pocos pasos del Pincho se encuentra un establecimiento de comidas para llevar que se llama la Despensa. Tienen menús de todo tipo, buenísima comida casera y en Navidad hacen menús especiales que son dignos del restaurante de mayor categoría.

Cerca de la Plaza Juan XXIII, en la calle Canales, se encuentra el Pollo Dorado, asador de pollos de toda la vida y conocido por cualquier cartagenero que se precie.

A veces las colas para comprar un pollo asado dan la vuelta a la esquina.

Y camino del barrio pesquero, puerto de Santa Lucía, se puede encontrar el pescado fresco de mayor calidad de la zona, a un precio irrisorio y donde los propios pescadores prefieren comer.

El lugar más cutre de la ciudad, sin manteles y con cubiertos de hojalata, pero con un pescado de calidad para dioses. ¡Autenticidad misma!

La mejor fritura del mundo, eso sí, en una zona que hay que evitar de noche, ¡no es un lugar propicio para turistas!

En su lugar, por qué no dar un paseo por el Puerto con su gran cantidad de pubs y bares en primera línea del mar. Este sí es el lugar apropiado para pasear por la noche y tomar una copa, una tapa o lo que se tercie.

Pero qué hacer si a uno no le gusta la comida española (sí, ya sabemos, eso sería muy extraño) pero ¿y si apetece un cambio? Se puede dejar caer por la Mia Mamma en calle Ramón y Cajal o el Piemonte en Alfonso XIII. Ambos son típicos lugares de pizza y pasta pero de buena calidad, a precios muy razonables, y con una gran variedad de ensaladas.

Y una última recomendación, algo rara: Si se encuentra cerca de la piscina municipal, entre y suba al bar, pídale al camarero un catalán o catalana, según los gustos y le servirá uno de los más apetitosos bocadillos en el repertorio del tapeo. Con jamón serrano, o sin él, con aceite de oliva, como tiene que ser, y tomate “restregao”.

¿Alguien se apunta?